“Acaso
las historias que he referido son una sola historia. El anverso y el
reverso de esta moneda son, para Dios, iguales.”
-Jorge Luis Borges, Historia del Guerrero y de la Cautiva, pagina 52.
-Jorge Luis Borges, Historia del Guerrero y de la Cautiva, pagina 52.
La conversión religiosa es algo que dura mucho tiempo, aún toda la vida. Este cuento me hace pensar en la conversión, no sola la conversión religiosa, pero la conversión a cualquier idea o manera de pensar o ser. Por algunas personas la conversión viene al entender algo, por algunas viene por ser sumergidos en un entorno donde están presentes esas ideas. Así es con la Historia del Guerrero y de la Cautiva. Droctulft ve la ciudad, como maquina, algo completo y algo que no había visto antes; como diseño podemos adivinar por una inteligencia inmortal. Le agobio lo que sentía y veía y pesaba y se convertilo. Capaz pensó en como pudiera destruir algo tan grande, y por eso se convirtió, se ilumino a una vida opuesta que lo suyo.
La segunda parte del cuento nos habla de las dos mujeres, pero en realidad habla de una sola mujer. La mujer que viene a Argentina por si misma, y se convierte poco a poco, sin violencia, a la vida Argentina. Esta tipo de conversión nos rodea; estamos en la universidad, somo miembros de la iglesia, estamos rodeados con ideas que nos cambian. Es una conversión sin mucho pensar, pasa casi si uno lo quiere pasar o no. La segunda mujer es la mujer de la conversión por la violencia. Fue tomada de su familia, se hicieron cazarse con bruto, y se convirtió su manera de ser si ella lo quería o no.
Para mi la mejor conversión es la conversión por uno mismo, como Droctulft. El fue un agente libre, el pensó y se convirtió por si mismo. No se convirtió poco a poco sin pensar, no se convirtió violentamente; pero se convirtió el mismo. Es la conversión pensada, la conversión que requiere esfuerzo. El tuvo que cambiar, fue traidor ante su tribu seguramente. Igual lo hizo.
A la vez todos somos una moneda con dos lados; todos tenemos otra forma de ser. Tenemos la persona convertida-lado luz digamos-y la persona no convertida, la persona que quiere ser algo diferente-lado sombra. Todos lo hemos pensado; ‘Quiero ser algo diferente de lo que soy’. Se ve en las vidas de las otras personas, muchas veces, como pudiera pasar nuestra vida si hubiéramos hecho o dicho o tomado algo diferente. Podemos ver la decisión de Neo en nuestras vidas; tomar la pastilla roja, o la pastilla azul.
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